Presentes convocó a personas defensoras de derechos humanos, y colectivas trans y feministas de México para armar un botiquín de herramientas digitales, comunicativas y legales frente a los discursos transodiantes.

En los años recientes hemos visto un aumento de discursos transodiantes en México. Sobre todo, en redes sociales, pero esta confrontación también salta a las calles cuando los grupos feministas trans excluyentes se oponen con pintas al reconocimiento de la identidad de género. Estos grupos cuestionan la existencia de las personas trans y afirman que su presencia pone en peligro los espacios y derechos conseguidos en lo que llaman “el borrado de las mujeres”. Además, recientemente la presión transfóbica logró que el medio Milenio censurara a su colaboradora Láurel Miranda.

Fotografía: República

Ante este panorama, Jessica Marjane, defensora de derechos humanos y coordinadora de la Red de Juventudes Trans, advierte que “muchos de los discursos que utilizan no son nuevos. Ellas (feministas trans excluyentes) solamente los están apropiando y volteando hacia una supuesta lucha legítima y si pensamos que combatir los discursos de odio es el único fin y que la lucha va ser para desmitificarlos, estamos cayendo en la trampa. Yo siento que esto es un llamado a un presente y futuro alentador, a la defensa del porvenir para que las personas trans nos fortalezcamos en herramientas emocionales; metodológicas; de defensa de derechos humanos; discursivas; afectivas; económicas, herramientas de vida”.

¿Cómo identificar un discurso transodiante?

Janet Castillo, coordinadora de la clínica jurídica en derechos sexuales y reproductivos de la organización LEDESER aclara en entrevista que “los discursos de odio no son ni pueden considerarse iguales a las difamaciones o calumnias, pues no solamente son acusaciones falsas que buscan hacer daño, sino que están relacionados con violencias estructurales y sistemáticas hacia grupos históricamente vulnerados que favorecen el estigma y los prejuicios en contra de éstos”.

Por su parte Sofia Jiménez Poiré, integrante de la Colectiva Dignas Hijas, propone matizar el concepto de “discursos de odio” por “discursos estigmatizantes o discursos anti derechos” porque “no aparentan ser de odio sino más bien son discursos en defensa de un grupo”.

Y agrega que, “una razón por la cual (esos discursos) son tan exitosos y que la gente se suscribe a ellos sin verse así mismas siendo cruel, malvada o injusta es porque se sustenta en tres pilares: la acepción de la verdad; el retrato del enemigo y el autorretrato favorecedor. Pilares que también se encuentran dentro del discurso TERF (feministas radicales trans excluyentes)”.

La acepción de la verdad.

“Harán alusión a las ciencias, van a procurar sustentar lo que dicen con estudios e inclusive no necesariamente van a citar la fuente, pero dirán: ‘la biología ha demostrado que…’, para generar confianza y credibilidad en la audiencia, avientan nombres de teóricas feministas y comienzan a tener dinámicas de poder para reiterar su idea de que son ellas las que tienen la verdad”.

El retrato del enemigo

“Se va a identificar a una fuerza enemiga. Generalmente para evitar que sean llamades transfóbiques no se centran en la identidad sexual de las personas sino en sus comportamientos y estos perfiles estarán cargados de estigma”.

Autorretrato favorecedor

“Se hacen ver así mismas como salvadoras, defensoras y víctimas. Con el supuesto “borrado de las mujeres” retoman la idea de que las mujeres estamos bajo ataque, que necesitamos defendernos, que somos víctimas de censura y tener esa carta les ayuda a tener una visión favorable para generar cohesión interna y convicción profunda”.

En caso de ser victima de estos discursos existen dos alternativas:

1- Presentar una queja por discriminación o por violación de cualquier derecho humano ante COPRED, CONAPRED o las Comisiones de derechos humanos estatales o la nacional. Esta ruta resulta ser “accesible y sensible pues son procesos gratuitos y generalmente atendidos por personas capacitadas y sensibilizadas en materia de derechos humanos, sin embargo, presenta limitaciones sobre todo en el alcance y efectividad que tienen estos organismos como solo atender quejas contra servidores públicos”.

2- Iniciar juicio en materia civil reclamando daños y perjuicios o daño moral que pudieran provocar dichos discursos. Las limitaciones de esta opción es su costo elevado en dinero y tiempo y exponerse a revictimización por parte de los jueces, además “es complicado acreditar los daños causados pues estos no siempre se traducen en daños materiales que puedan ‘probarse’ mediante peritajes tradicionales que existen en el derecho”.

En la página web de Presentes se encuentra mayor información respecto este botiquín de herramientas digitales.

Fuente: Presentes